Pamplona es una ciudad pequeña y a veces, cuando uno está inmerso en el mundo universitario puede llegar a pensar que no hay vida más allá de Sancho El Fuerte o del campus. Pero no es así, a pesar de su tamaño, la capital navarra esconde lugares, rincones y sabores que no puedes dejar de probar. En Campushome nos hemos propuesto que los vayas descubriendo.

Si caminas hasta el centro histórico has de visitar sitios emblemáticos como la plaza del Ayuntamiento o caminar por la calle Estafeta con la mente puesta en esos encierros madrugadores con los toros que resbalan y se afanan por salir de un laberinto humano. Allí podrás disfrutar también de uno de los manjares de tu ciudad de acogida. Nos referimos a pastas Beatriz. Un pequeño establecimiento cuyo olor a chocolate es inconfundible. Verás que no hace falta decoración ni muebles de diseño para vender miles de dulces todos los días y no es de extrañar que te toque hacer fila, pero la espera merece la pena.

Entre todas esas bandejas llenas de dulces, es obligatorio probar los “garrotes de Beatriz”. Quizá tú antes los llamaras de otro modo: napolitanas, bollos… pero cuando pruebas estos, hay un antes y un después. Los hay de chocolate negro, blanco e incluso de manzana, para los más sanos. ¡Ojo con mancharte si te coges uno para llevar! Una delicia o mejor dicho, una experiencia en cada mordisco.

Después de esta visita, no dejes de andar (y de paso, bajar los garrotes) por la avenida Carlos III. Allí te encontrarás con el popular monumento al Encierro, una imagen a tamaño real de los toros y los mozos corriendo. Una foto fácil y que seguro que en unos años, cuando te encuentres a muchos kilómetros de aquí, te traerá buenos recuerdos.

Para no desviarte mucho, y siguiendo con el tema sanferminero, te proponemos visitar la Iglesia de San Lorenzo. Es allí donde se encuentra el santo más famoso del planeta, el querido San Fermín. En silencio y lleno de luz encontrarás al alma y motivo de unas fiestas internacionales. Obsérvalo y descubre toda la historia que hay detrás del famoso pañuelo rojo.

Finalmente, y para que no te canses demasiado, puedes terminar la tarde en los Jardines de la Taconera. El parque más antiguo de la ciudad, en concreto, del siglo XIX, que acoge un pequeño zoo con animales como patos o pavos reales en su foso. Un paseo mágico también a otra época.

Como has visto, Pamplona es más que exámenes, fotocopias o clases, así que no lo dudes y construye tus memorias de esta pequeña joya del norte de España.

 

Pamplona de Cerca

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